Guardo la boca de algunos que persiguieron mis sombras. Guardo las cartas, los papeles, los acuse de recibo, los perdidos, los ausentes... Los guardo todos porque sé que no regresan. Guardo las pieles mudadas, las que me puse algún día. Los inconclusos, incluso a veces guardo los pedazos de piedra, las barricadas de polvo, las manchas que me quité; guardo la esperanza bajo trapos pesimistas; los golpes maquillados, los parchos cosidos, los suspiros, los deseos sin consumo. Tengo tantas cosas que no existen, memorias sin cuerpo, direcciones inseguras, todo lo guardo, las gavetas vacías guardan nombres, tengo los alientos en archivos de cera; Guardo la conciencia frente al espejo, la comodidad de lo conocido, las miradas discretas. Recogí un dios que nunca supo contestarle a nadie, guardé su estatura en un frasco de cristal; un cielo negro sin estrellas y el quejido de una flor. Guardo los gritos que nunca suelto, los que ya e...