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Mostrando las entradas de julio, 2007

"Santa Inquisición"

Estar bajo tus brazos es someterse al obligado persignar de tu crucifijo.] Es sentir en compases dobles de notas negras el arañar frío de sus puntas.] Yo abro los ojos, me río como las brujas que enfrentaban la inquisición, amarrada al tronco, destinada a la hoguera. Y a mordiscos, a carcajadas, espero castigo.

El perro y su ciego

El perro miró a su ciego. Tres veces el ciego lo golpeó con el palo. El perro miró a su ciego, en vez de ser su esclavo hubiera preferido morder la mano que le alimentaba. El ciego le gritó al perro, el perro no entendió, pero sabía que quería ir a casa, no se movió. Por un instante contempló la idea de abandonarlo allí en medio de la avenida, estaban amarrados, uno del otro. El ciego estaba desesperado. El perro pensaba que el ciego se merecía la frustración de no poder ir a donde quería, él nunca lo podía hacer. El perro se dio cuenta que aquel viejo era ciego. El ciego lloraba mientras golpeaba al perro, el perro no se movió, no hizo nada. Un carro sin frenos. AJL (Foto: Rembrandt de Tobías padre, ciego con el perro)

Invasión

Una espuma de oscuridad y silencio me invade el cuerpo. Como agua llegando al cuello, como muerte lenta, a c e l e r a d a. Entre, sentir (no siento nada), escucho: ralladura, los huesos. Frío. Insuperable fantasma de fatiga orgánica; no tengo sino trazos de hilos, deshilados a la fuerza, orina guardada en la vejiga, se retiene, me pudre. Siento tristeza de cuerpo, miedos de cintura, cintura y nada. Tengo un escape, un agujero por donde sale la amargura, la cordura, ríos de sangre coagulada. (Siento y no siento nada) Se repite en mis oídos, sudor de aguas negras que secan mi cara. Ojos que escupen lejos la agonía de estar vivos, los siento y siento cinturas, cientos y no siento nada, sino silencios, deshechos, silencio, la carne maltrecha que quiere morir aquí. No siento sino cientos de cinturas sentadas sacándome a vómitos el poco aire que me queda. Aquél extremo de la cavidad de mi cuerpo ya no existe, se me ha torcido hasta la conciencia de consumirme. (Foto por AJL)