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Mostrando las entradas de 2024

Marta y Jenaro

Después de doce tragos, Marta había decidido que el león del circo le estaba pidiendo ayuda y necesitaba ser liberado. Jenaro el león, la miraba de reojo mientras continuaba lamiendo su pata, tratando desesperadamente de aliviar el calor infernal de las cuatro de la tarde en Cayey.  Marta se puso de pie, y chocando con sus propios zapatos dio tres pasos hasta agarrarse de una mesa. Jenaro detuvo su baño por un instante para mirarla, pensando “¿qué carajos le pasa a Marta hoy? Marta comenzó un discurso de lengua pesada, contra la colonia, contra la miseria del capitalismo y su explotación a todos los seres vivos. Ella y Jenaro eran dos pájaros en la misma jaula, dos compañeros oprimidos por el mismo látigo, o algo así, no que el león o cualquier otro ser vivo pudiese descifrar sus balbuceos.  Jenaro se cansó de mirarla y continuó lamiendo su costado.  Marta soltó la mesa para dar tres pasos más, esta vez hacia la jaula, pero terminó en el piso. Con la cara en el fango, tre...

La visita

Desde ayer temprano, e stuve recogiendo y limpiando cada esquinita del apartamento para lograr la mejor impresión. Escogí la ropa correcta, un vestido de flores por debajo de la rodilla  (nada muy sexy, o exageradamente recatado) , zapatos cerrados, no me olvidé de pintarme las uñas de un color neutral,  y  por supuesto, nada en la trastera y una nevera con lo esencial.  Hoy  mi suegra  visita nuestro apartamento, y si, estoy nerviosa.  Por lo general, el s ú per poder de mi suegra se manifiesta en magnificar las imperfecciones que ve. Pero  ya.  Ya no hay nada qué hacer, ya está subiendo por las escaleras al tercer piso, maldiciendo cada escalón, de seguro.  S igo s entada en mi pequeño mueble de Ikea  frente a la puerta de entrada , no puedo evitar repasar: los   hampers ,  ¿llegué a vaciarlos?, la basura se sacó, el piso, la cocina, ay, sobre todo, la cocina va a ser inspeccionada, y esta señora tiene  la  len...

El que era

¿Te acuerdas cuándo me  pusiste  esto? Era viernes, recién llegaba del trabajo toda hecha cantos y me dijiste que querías que fuéramos a Plaza, disque al cine.  “¿A Plaza a las 6 de la tarde? Tú sabes cómo se llena eso” yo no quería salir a ninguna parte, mucho menos a las tiendas, pero como siempre, me convenciste  con payasadas  y nos metimos en el tapón.  No  había  tristeza en aquellos días, lo sé bien ahora  que no te tengo ,  éramos  feli ces, Gabriel , como  dos idiotas que caminan  sin mirar  y  se dirigen a un precipicio .  Entramos. Naturalmente, medio país estaba en las tiendas. Era muy temprano para las tandas y me dijiste que nos fuéramos a explorar. Explorar contigo era lo mejor del mundo .  “Vente, vamos a mirar ahí” a la tienda de las prendas, Gabriel, qué mamona soy “¿ Pa’qué ?” te dije, “ Macharranerías  mías, qué sé yo.  Dale, compláceme . S i te regalara  un anillo , ¿...