Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de enero, 2012

Frutal caribeño I

Se ha hecho dulce hilar mariposas. Las puestas de luna, y asenso del día cobijan la oscuridad: ya no importa si importa, lo sensible es pagano, insulso, poco comerciable. Ah, pero el filo de un puñado de angustias, el recreo del golpe; agradecemos penínsulos las muestras de encogimiento. Yo estoy cansada de sentarme a esperar si te veo, si lograste cruzar la puta calle sin derramarte. Y cada espalda es mula o torso o muralla; y sobrevivir es una hazaña admirable en lo grueso de la carne, y a veces, del cansancio cerramos los ojos rogando despertar, y por dentro nos hincan las pestañas. (se desahucia a golpes el pecho) Aquí confianza es un mito cruel, y la hicieron los otros; y mirarte es un respiro imposible, pero es el único que queda. Acostumbrados al miedo, nos hace falta, nos entretiene buscar amigos en los edictos, eso es. Hay una necesidad hambrienta de acabar primero, de cerrar de pie. Así es tierno huir. (sonríen) Me harto. ...

T-III

Pasó el año. Las madrugadas en las montañas que quedan en Caimito son de película. T odo se pone en cámara lenta. Se define cada trazo de pastizal. Casi todas las mañanas llueve, pero en año nuevo es especial. A eso de las seis y veinte, seis y treinta y cinco, empieza una llovizna: una plancha de vapor frío fumigando las montañas. Los perros de Tiresias se estiran, bostezan aprovechando ese primer trago de agua fría para aflojarse las mandíbulas. Para ese entonces el viejo ya se está preparando el café, lleva rato despierto y se sienta, como todos los días, en el sillón del balcón, pone la radio y los perros le adornan (los seis que le quedan). Baja la radio. "Barrabás, te toca dormir adentro. No me fío de este chorro'e cabrones del pueblo" Barrabás termina el bostezo, y como que asiente. Sube la radio. Ahí mismo, tobías, que lleva una semana media ronco empieza a ladrar, y claro, los demás siguen, como pueden. Alguien llega. Tiresias se levanta del s...