El perro miró a su ciego.Tres veces el ciego lo golpeó con el palo.
El perro miró a su ciego,
en vez de ser su esclavo hubiera preferido morder la mano que le alimentaba.
El ciego le gritó al perro,
el perro no entendió, pero sabía que quería ir a casa, no se movió.
Por un instante contempló la idea de abandonarlo allí en medio de la avenida,
estaban amarrados, uno del otro.
El ciego estaba desesperado.
El perro pensaba que el ciego se merecía la frustración de no poder ir a donde quería,
él nunca lo podía hacer.
El perro se dio cuenta que aquel viejo era ciego.
El ciego lloraba mientras golpeaba al perro,
el perro no se movió, no hizo nada.
Un carro sin frenos.
AJL
(Foto:Rembrandt de Tobías padre, ciego con el perro)
Comentarios
El perro y su ciego...material para un cuento breve?
Gracias por pasar y dejar los rastros de tus mordiscos por mi blog. Tendrá que perdonar la escacez de letras y mi ausencia entre ese espacio de muelas y colmillos que llamo "Los dientes del perro". ¿Dónde he estado, pregunta? Sucede que existe una dama cuales dientes estoy, ahora mismo, persiguiendo.
(Aclaro que soy bigay.)
Un beso,
-Sara M.