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Entradas

Ruinas de lo poco

Pienso en ese espacio que se estira cuando sin querer no hablamos. Es el mismo que se alimenta de vacíos (vicios). No hay limitación que se blanda; y el extraño tampoco es suficiente. Si no fuera necesario afilar la espada sería tuya, pero lo dicho es torre, runa de estructura ronca; no sabes, ni sé mucho porque todo se oscurece.

Sucursal de la Domenech (do-me-nej):

Fila tres, quinta persona. Ok, pero no lo mires mucho. No sé, pero aparece y aparenta ser tan liviano como sus bolsillos. yo nunca lo había visto aqui. Digo que es sospechoso, que hay causa de sospecha, que no es cosa de nada tenerle un poco de miedo. Que él mismo se miente. No tiene más nada que lo que va a depositar en la deuda de “ailan fainan” (nariz de toro triste). Mírate esto. Ahora se está mordiendo la esquinita del labio, está nervioso, creo que tiene algo en su bulto, en su mochila. Huele raro. No me gusta como te está mirando. Creo que se dio cuenta, échate un poquito pa’ca, mama, que uno nunca sabe. Los locos andan sueltos por ahí.

Pescador

El viento se dedica a acariciar el anciano pelo que sedujo. Son siempre familiares los mismos recuerdos que convencieron el turno pensando, (remedio), ser los últimos de un suspiro. No se puede, no dijiste, lo supe luego. El juego, la caricia interviene, se desviste antes que los cuerpos, ante los anticuerpos que no protegen la fierecilla (no se puede, no dijiste), supe luego que repites una y mil veces, no importa cuantas víctimas revienten en tu suelo, el anzuelo azul de madera mojada necesita bocado.

Invitación

Serie de cajones: Archivo I-a

Guardo la boca de algunos que persiguieron mis sombras. Guardo las cartas, los papeles, los acuse de recibo, los perdidos, los ausentes... Los guardo todos porque sé que no regresan. Guardo las pieles mudadas, las que me puse algún día. Los inconclusos, incluso a veces guardo los pedazos de piedra, las barricadas de polvo, las manchas que me quité; guardo la esperanza bajo trapos pesimistas; los golpes maquillados, los parchos cosidos, los suspiros, los deseos sin consumo. Tengo tantas cosas que no existen, memorias sin cuerpo, direcciones inseguras, todo lo guardo, las gavetas vacías guardan nombres, tengo los alientos en archivos de cera; Guardo la conciencia frente al espejo, la comodidad de lo conocido, las miradas discretas. Recogí un dios que nunca supo contestarle a nadie, guardé su estatura en un frasco de cristal; un cielo negro sin estrellas y el quejido de una flor. Guardo los gritos que nunca suelto, los que ya e...

rabieta

estaba tirado en el suelo, con las agujitas de marfil cociéndole la espalda. estaba hilándose el pelo, estaba curándose las manos con almívar, lo hacía todo desde la misma esquina de castigo, y esperaba que una sombra le acercase el cambio, que llegara a darle los brazos, a cubrirlo de ojeras estiradas del cansancio. ya no estaba muy seguro de las faltas, recordaba el grito, le latía el muslo, la cadera, la mejilla izquierda, sonrojado. recordaba que las lágrimas ardían como caminitos de cera ca lien ti ta. no había sana, (sana curita), solo la espera de una respuesta de chanclas piadosas, cuando la calma llenara su pecho contraido. después de que sus ruidos se hizo uno, y cuando se hizo ausente, entonces, sólo entonces vino abuela, con los brazos y los ojos buscando frentes qué besar.

Tic

tic. el viento no se hizo en tu boca tocando cada espacio que quedaba. la brisa no se hizo en boca tiznada y miradas. tócame, tonto, retuérceme ese concepto temporal que detiene. hazme por un momento flama eterna, que el tiempo te lo tensaron las cadenas y yo me las trago por las ganas. aTaca el silencio que duerme trastocando y apresando. atrócame, trompo lúdico, haz de trizas, tropiezos, de trenzas tensos abrazos. y no te pienses que te digo que me quites la ropa y trasciendas el tacto, (¿porqué no?) sino que no te dilates tomándome en cuenta y no por eventos triviales, muy lento, mejor, total y pleno. triúnfame, infame, temprano y despierto, triste o contento. trágame, te dejo si no traes grillete comiéndome el cuero, a un cuarto por beso si cubres mi cuerpo a narcótico crudo, y si sabes hacerlo sin medidas de tiempo.

Carta abierta al lector:

Los saludos siempre primeros. Que bueno que siguen ahí, si siguen, (o quizás son sólo primeros síntomas de esquizofrenia). Un anuncio que en principio me parecía obvio e innecesario hoy, ya al borde de la locura, me parece que es imperante. Aquellos más viciados por las letras, detallistas de cada mancha que se exprime cibernéticamente en este espacio, se habrán dado cuenta fácilmente, para los otros, no menos queridos, les digo: maté el nombre de este blog, ya no es Algo de mí , sino Carnestolendas . No quisiera viciarles con razones o mentiras sobre el asunto, sólo incito a que continúen siguiéndome los pasos con las mismas ansiedades de siempre, espero sus comentarios, -AJL

Black Flor

Mis recuerdos de ella nunca fueron muchos, (She rumored down the kitchen floor, she smelled like room temperature orange juice, she whispered in my ears.) No recuerdo su color de ojos, su pelo azul, y su piel verde, transparente, de luces, fría, siempre fría. Recuerdo que era mujer. (She used to disappear the parmesan cheese, drink the remaining food and make a mess in my room, she took my favorite toy to make a soup.) A veces no podía dormir con sus canciones de medianoche, y ay de los soplos de inconciencia mojada que tiraba en mi cama. Nunca quise hacerle daño. (She turned violent with time, she threw me off the bed and hid me in the closet; she tried to make me fall from the balcony, I was stronger at the time.) Un día mientras dormía al lado mío, me atreví a abrazarla. Su cuerpo comenzó a quemarme los brazos. Tuve que soltarla de inmediato. (“I told you, shadow, to shut up and listen. She stood up just an inch from the floor, in flames, looking straight...

Flyer de Lectura

Tara invita...

Lectura de Poesía y cuento. Jueves, 15 de noviembre de 2007 7:00PM Librería La Tertulia SergioGutiérrez,AstridJ.Lugo,SamuelMedina, JuanLuisRamos, SallyNieves,Gabriela, OctavioAurelio(ObdulioCielomundi),XavierVarcálcel, CristianIbarra,RubénRamos...

El Pozo de tales...

Me publicaron un texto en el blog del Pozo de tales http://elpozodetales.blogspot.com , a ver si se dan una vuelta. Se llama Sanación. Comenten. -AJL

Jugando a ser (amante) del mar

. no, yo, tropo, mísero, corriente me vi, en sus brazos despertada, desesperando a la sombra que se voltea, ya le beso su hombro lleno de lágrimas de cristal, y dejo que su boca se mesa entre mi oreja y mi cuello marfil que corta los rastros de estrellas de sirena.]

Causalidad coincidente

Siempre sucede que vienes, luna nueva, en sus bolsillos.

Voz poética

La mujer que me enseñó a leer me dijo que hay palabras que se besan; que no hay eses solas sino continuas como caricias. Me dijo que la voz tenía ocultos recursos que son capaces de matar, tanto, como destensar y tensar músculos sin trayectoria; Decía que tiene medios y esquinas, miedos y espinas que es mujer y hombre, que es sexo, en fin. Me dijo que en susurros límpios pintaría violeta, y ronca manchaba desgarrando las paredes de un pecho virgen de poesía con voz. Las pausas son engaños imposibles, tiempos sonoros de pisadas a ciegas, "y quizás soy muy jóven para leer, señora, quizás me falte el porte, la media sonrisa" La voz sabe mentirle a la piel, son ondas calientes de ritmos al bisturí. Las palabras, decía, son las manos que desnudan al inconsciente; Ya entré y salí de tus oídos, ya vine y fui.

CIANURO

Coyuntural

Lo que quedaba era el verbo en la boca y la incapacidad de ilustrarlo. Todos los días trataba de agarrar su bolígrafo preferido para desvivirlo, como tantas veces, en páginas blancas. Nada era lo mismo hace un tiempo. Casi no podía sentir sus manos, sus dobleces eran cada vez más definitivos. Le dolía el frío, la lluvia, y casi todas las cosas que más había amado. [El odio se acumula, así se vuelve resentimiento. Esa insatisfacción es la sal del mundo, sin ella, nada sabe. El odio por el propio cuerpo oxidado. Un día, un grandioso día, se traga todo, lo humedece de piedra caliente recién molida; las dispersas cenizas pueden durarnos años. Un día, se impone el balance.] En la mañana, todo se sentía como puñaladas en los dedos. Se sentó en aquella silla de ruedas y se arrastró hacia el balcón. Trató de levantar un martillo con todas sus fuerzas, su propósito era terminar de una vez por todas con el dolor(sentía sus nudillos quebrarse). Aquél instrumento no cedió, tuvo que recurrir a solu...

PRONTO: