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Amigo...

-Una de estas tardes calurosas en Guaynabo, Puerto Rico, frente a mi computadora (mi cómplice), a las 5:16 pasado meridiano, Viernes, 2 de junio de 2006…

Amigo…

Luego del silencio te escribo, y las palabras me fluyen como siempre contigo, como si la misma miel llevara sus intenciones. Amigo, y que fortuna que así lo seas de mí, pues un corazón como el tuyo es muy difícil encontrarlo (entre la marea de locos y los desagradables traidores, que tú y yo sabemos que hacen tanto daño). Lo prometido es deuda, y entre caricias ingenuas y palabras susurradas, estaba esta carta. Quería decirte que feliz me concibo en tus brazos si de un momento a otro me encuentro, tu pecho históricamente me ha servido de consuelo, ya sea tarde en la noche, cuando mis lágrimas humectaban mis ojos y marchitaban mi cara, o en cualquier momento del día si por causalidad te encuentro y la mirada se me llena de carcajada… entonces, te abrazo como es costumbre y doy pie a ese espacio del universo que es sólo nuestro…
Compañero de frases cortas y definitivas, miradas tímidas y contagiosas, con esta carta no pretendo mas que acariciarte con vocablos dulces que masajeen tu corazón, y te libren de tensiones necesarias que nos trae como consecuencia nuestro estilo de vida luchador y obstinado; una que otra palabra que te deje saber que nuestra cercanía no es puro azar, mucho menos comodidad, sino un cúmulo de agradecimientos, momento bonitos que merecen su homenaje. En otras palabras, gracias infinitamente por siempre estar ahí para mí, por tu acostumbrada dulzura, entre tantas cosas que no tienen palabras que las representen…
Tu amiga por siempre y para siempre;
Astrid J.Lugo

Comentarios

JayBird dijo…
Me gusta. Muchas veces he tenido conversaciones con gente que han parecido casi orquestradas para quedar bonitas, por eso me gusta "amigo..."

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