Una espuma de
oscuridad y silencio
me invade el cuerpo.
Como agua llegando al cuello,
como muerte lenta, a c e l e r a d a.
Entre,
sentir
(no siento nada),
escucho: ralladura, los huesos.
Frío.
Insuperable fantasma de fatiga orgánica;
no tengo sino trazos de hilos, deshilados a la fuerza,
orina guardada en la vejiga, se retiene, me pudre.
Siento tristeza de cuerpo,
miedos de cintura,
cintura y nada.
Tengo un escape, un agujero por donde sale la amargura,
la cordura,
ríos de sangre coagulada.
(Siento y no siento nada)
Se repite en mis oídos,
sudor de aguas negras que secan mi cara.
Ojos que escupen
lejos
la agonía de estar vivos,
los siento y siento
cinturas, cientos y no siento nada,
sino silencios, deshechos,
silencio,
la carne maltrecha que quiere morir aquí.
No siento
sino cientos de
cinturas
sentadas
sacándome a vómitos el poco aire que me queda.
Aquél extremo de la cavidad de mi cuerpo ya no existe,
se me ha torcido hasta la conciencia de consumirme.
(Foto por AJL)
Comentarios
"No podrá con la pena mi persona
circundada de penas y de cardos:
¡cuánto penar para morirse uno!"
M.H.
CGMA