Ir al contenido principal

Tu turno


Dios está sentado con la humanidad frente a un tablero. La humanidad:

-Pssst. Mira, es tu turno. No te he dejado de rezar, y es tu turno hace como dos mil años.
Dios se sacude un poco.
-Pues mira, voy a confesarme. No encuentro los dados.
-¿Qué?
-Que no sé donde coños los puse. De momento pensé que los tenías tu y te estabas haciendo la pendeja.
-Y yo que pensé que estabas pensando tu próxima jugada. Que cabrón eres.
-Eje. No te safes.
-¿Qué? sin dados no podemos jugar. ¿qué vamos a hacer?
-No sé, de verdad que no sé. 
-Mira, tenemos muchos problemas qué resolver, yo sigo cambiando, crezco, a veces parecería que no avanzo, pero sigo, y tu igualito, inmóvil, en silencio. Tienes que hacer algo o me levanto y me voy.
-¿Qué? ¿pero cómo te atreves?
-No digas eso porque tu sabes que estado aquí esperando para que me salgas con esta de los dados, ¡dios sabe dónde! ah no, no sabe. 
-Pero que adulto cínico te haz vuelto. 
-Bueno ya. ¿Qué vamos a hacer?
-Vamos a virar la mesa, y hacemos otro juego, ya este se jodió.
-¡Que chévere! ¿Y todo el tiempo y la energía que he invertido aquí?, confiando pendejamente en tus buenas intenciones, apostando a tu "infinita sabiduría", a tu "plan divino", ¿para qué? para que tu decidas que como ya no tienes cómo jugar vas a virar la mesa. ¡Pero qué ser supremo resultaste ser!
-Ay, no será ni la primera.
-Y que responsable eres. Mira, qué tal si me levanto, empiezo a recoger como pueda tu mierdero, nos olvidamos el uno del otro, y si por casualidad aparecen tus dados, me tocas la puerta a ver si todavía me acuerdo de ti para entonces y si es que todavía me haces falta.
-No. 
-¿No?
-No. Y no me encojones que tu sabes como me pongo. ¿No te da miedo? Todavía está eso del infierno.
-Mira, infierno es lo que estoy viviendo, infierno es el miedo de pensar que no importa qué no puedo hacer nada porque va y no te gusta, es no saber nada y pensar que tu sí, pero no me vas a decir,  que con todo el poder del mundo no vas a mover ni un dedo para dejarme saber que estoy bien. Saber que todo esto es un juego y que no vas a tomar un turno, eso es un infierno. Prefiero mil veces asumir la responsabilidad de mi vida y la de mis hijos. Prefiero pensar que lo que tengo es lo único que voy a tener, que es lo único que voy a poder sufrir o disfrutar. 
-A lo mejor te estoy probando, a lo mejor yo sé dónde están los dados y quiero ver qué haces.
-Sí, a lo mejor eres horrible y no dejaste nunca de jugar. Y por eso no te pienso adorar.
La humanidad mira serena la cara de dios, tan relativa, inexacta y senil como su idea. Se levanta, se lleva sus fichas al bolsillo y se va. 

Comentarios

Anónimo dijo…
Excelente blog, me gustó mucho el post, me imaginé una creación desolada por un Dios que ya ha perdido el interés en una vieja partida. felicitaciones y saludos.
Dylan Forrester dijo…
Gracias a Dios que El nos hizo personas con libre albedrío y libertad de elegir entre lo correcto y lo incorrecto, entre lo verdadero y lo falso, entre lo justo y lo injusto, etc., al crearnos con esta cualidad El nos dignifica, nos hace seres libres de decidir por un destino y propósito en la vida, existan o no obstáculos para lograrlo. Por otro lado, no olvidemos que Dios juega y bien, pero no a los dados.

Saludos ;-)
Anónimo dijo…
Vengo del blog de Jorge Ampuero y me ha encantado tu Rincón; por lo cual, si no te importa, me hago seguidor de tan especial Espacio.
Abrazos.
AstridLopez dijo…
Me encantó . Aunque està fuerte.

Entradas más populares de este blog

Marta y Jenaro

Después de doce tragos, Marta había decidido que el león del circo le estaba pidiendo ayuda y necesitaba ser liberado. Jenaro el león, la miraba de reojo mientras continuaba lamiendo su pata, tratando desesperadamente de aliviar el calor infernal de las cuatro de la tarde en Cayey.  Marta se puso de pie, y chocando con sus propios zapatos dio tres pasos hasta agarrarse de una mesa. Jenaro detuvo su baño por un instante para mirarla, pensando “¿qué carajos le pasa a Marta hoy? Marta comenzó un discurso de lengua pesada, contra la colonia, contra la miseria del capitalismo y su explotación a todos los seres vivos. Ella y Jenaro eran dos pájaros en la misma jaula, dos compañeros oprimidos por el mismo látigo, o algo así, no que el león o cualquier otro ser vivo pudiese descifrar sus balbuceos.  Jenaro se cansó de mirarla y continuó lamiendo su costado.  Marta soltó la mesa para dar tres pasos más, esta vez hacia la jaula, pero terminó en el piso. Con la cara en el fango, tre...

Aguas

Ha pasado mucho tiempo  desde que la ola besa la orilla.  Mucho  desde que se da entera y  se deja arrastrar  ¿entiendes?.  Una cosa es posarse y otra  muy distinta  es  sucumbir.

Hay cosas que no pueden perdonarse

Se cae el cielo,  aplasta todo con su silencio. “Te puse un pan de pasas en la mochila, acuérdate que está ahí, por si te da hambre.”   Tiembla.  No sé si es mi pecho o es fuera,  todo tiembla. Ella es lo único que permanece en calma,  escucha,  observa, se mueve.  No amo a nadie como a mi mamá, es la única que me entiende,  es la única que quiero que me abrace cuando tengo miedo. Ahora no recuerdo ni una sola vez que discutí con ella.   “¿Estas bien?, es normal tener miedo”   Debí haberme llevado agua,  ¿cómo se me ocurre dejar el agua? Hay cosas que no pueden perdonarse.    A él, no le perdono que se quede, ni el sentido de responsabilidad que me exime. No puedes decir nada para convencerme. Mi patria es tu boca, mi casa tus brazos.  Yo lucho por nosotros, por la vida que me da respirarte, por tener un día más para luchar contigo,  para abrazarte. No por la bandera, ni por el suelo que la sostiene. Tu me e...