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El Pozo de tales...

Me publicaron un texto en el blog del Pozo de tales http://elpozodetales.blogspot.com , a ver si se dan una vuelta. Se llama Sanación. Comenten. -AJL

Jugando a ser (amante) del mar

. no, yo, tropo, mísero, corriente me vi, en sus brazos despertada, desesperando a la sombra que se voltea, ya le beso su hombro lleno de lágrimas de cristal, y dejo que su boca se mesa entre mi oreja y mi cuello marfil que corta los rastros de estrellas de sirena.]

Causalidad coincidente

Siempre sucede que vienes, luna nueva, en sus bolsillos.

Voz poética

La mujer que me enseñó a leer me dijo que hay palabras que se besan; que no hay eses solas sino continuas como caricias. Me dijo que la voz tenía ocultos recursos que son capaces de matar, tanto, como destensar y tensar músculos sin trayectoria; Decía que tiene medios y esquinas, miedos y espinas que es mujer y hombre, que es sexo, en fin. Me dijo que en susurros límpios pintaría violeta, y ronca manchaba desgarrando las paredes de un pecho virgen de poesía con voz. Las pausas son engaños imposibles, tiempos sonoros de pisadas a ciegas, "y quizás soy muy jóven para leer, señora, quizás me falte el porte, la media sonrisa" La voz sabe mentirle a la piel, son ondas calientes de ritmos al bisturí. Las palabras, decía, son las manos que desnudan al inconsciente; Ya entré y salí de tus oídos, ya vine y fui.

CIANURO

Coyuntural

Lo que quedaba era el verbo en la boca y la incapacidad de ilustrarlo. Todos los días trataba de agarrar su bolígrafo preferido para desvivirlo, como tantas veces, en páginas blancas. Nada era lo mismo hace un tiempo. Casi no podía sentir sus manos, sus dobleces eran cada vez más definitivos. Le dolía el frío, la lluvia, y casi todas las cosas que más había amado. [El odio se acumula, así se vuelve resentimiento. Esa insatisfacción es la sal del mundo, sin ella, nada sabe. El odio por el propio cuerpo oxidado. Un día, un grandioso día, se traga todo, lo humedece de piedra caliente recién molida; las dispersas cenizas pueden durarnos años. Un día, se impone el balance.] En la mañana, todo se sentía como puñaladas en los dedos. Se sentó en aquella silla de ruedas y se arrastró hacia el balcón. Trató de levantar un martillo con todas sus fuerzas, su propósito era terminar de una vez por todas con el dolor(sentía sus nudillos quebrarse). Aquél instrumento no cedió, tuvo que recurrir a solu...

PRONTO:

"Santa Inquisición"

Estar bajo tus brazos es someterse al obligado persignar de tu crucifijo.] Es sentir en compases dobles de notas negras el arañar frío de sus puntas.] Yo abro los ojos, me río como las brujas que enfrentaban la inquisición, amarrada al tronco, destinada a la hoguera. Y a mordiscos, a carcajadas, espero castigo.

El perro y su ciego

El perro miró a su ciego. Tres veces el ciego lo golpeó con el palo. El perro miró a su ciego, en vez de ser su esclavo hubiera preferido morder la mano que le alimentaba. El ciego le gritó al perro, el perro no entendió, pero sabía que quería ir a casa, no se movió. Por un instante contempló la idea de abandonarlo allí en medio de la avenida, estaban amarrados, uno del otro. El ciego estaba desesperado. El perro pensaba que el ciego se merecía la frustración de no poder ir a donde quería, él nunca lo podía hacer. El perro se dio cuenta que aquel viejo era ciego. El ciego lloraba mientras golpeaba al perro, el perro no se movió, no hizo nada. Un carro sin frenos. AJL (Foto: Rembrandt de Tobías padre, ciego con el perro)

Invasión

Una espuma de oscuridad y silencio me invade el cuerpo. Como agua llegando al cuello, como muerte lenta, a c e l e r a d a. Entre, sentir (no siento nada), escucho: ralladura, los huesos. Frío. Insuperable fantasma de fatiga orgánica; no tengo sino trazos de hilos, deshilados a la fuerza, orina guardada en la vejiga, se retiene, me pudre. Siento tristeza de cuerpo, miedos de cintura, cintura y nada. Tengo un escape, un agujero por donde sale la amargura, la cordura, ríos de sangre coagulada. (Siento y no siento nada) Se repite en mis oídos, sudor de aguas negras que secan mi cara. Ojos que escupen lejos la agonía de estar vivos, los siento y siento cinturas, cientos y no siento nada, sino silencios, deshechos, silencio, la carne maltrecha que quiere morir aquí. No siento sino cientos de cinturas sentadas sacándome a vómitos el poco aire que me queda. Aquél extremo de la cavidad de mi cuerpo ya no existe, se me ha torcido hasta la conciencia de consumirme. (Foto por AJL)
A mis amig@s, enemig@s e indiferentes: Los invito a leer y escuchar a compañ@ros escritor@s en la revista Agentes Catalíticos : http://www.cataliticos.com comenten ;) AJL postdata: den un vistazo a mis "pasillos oscuros".

Mi graffiti

La última vez que rozó mi piel con la tuya quedó en carne viva ( y eso que no tenías astillas ni clavos por fuera) , la última vez fue la primera. Todavía me arde el sol, el viento y los pedazos de vidrio que chocan conmigo. AJL (foto de escena de la película "Psycho" 1960)

Intervención:

La Asociación de Escritores Universitaros les Invita a: "Los paños sucios se tienden en la casa..." Intervención callejera de poesía y cuento. Lugar: Plaza Salvador Brau (frente a la Universidad Carlos Albizu, la de las sillas de dominoes) Hora: 5:00pm

última guagua de la poesía

Sara (de la serie de Profesionales)

Se llevó las manos a la boca, a sacarse el diente que colgaba de la punta de sus labios. Se lo puso debajo de la axila, abrazándolo, sabía que pronto no lo volvería a ver, que lo perdería en cualquier momento. -¨Sara despierta, ya amaneció¨ Chango, que dormía al lado de ella, la había despertado, él apestaba a cebolla, no se bañaba en días, quizás más. Ella se toca la boca para sentir la ausencia de su diente, todavía duele, se le aprieta el pecho, tiene miedo de buscarlo bajo su axila, se toca, lo encuentra, enseña feliz su parcial dentadura, toma el vaso de Burguer King, mete su diente, se pone las chanclas: -¨Chango, ¿Cuál es la que me toca hoy?¨, Chango se había metido la tecata hace menos de tres minutos, estaba colgando de sus piernas; -¨ay cabrón, pues yo cojo la luz frente a la yupi¨, Chango hizo que entendió con los ojos en el cielo. Sara, 28 años, Facultad de Administración de Empresas, hoy, administra su propia esquina su mejor vena está en el tobillo izquierdo, dice ella.

Para un nómada

Vienes del sol, y cuando me tocas siento que exprimes un poco mi poca dulzura. No te conozco, y parece que mirase los ojos más grandes, llenos de silencios, de risas, de arrugas y esquinas: si me besas, me quemas, me haces recordar que hay tanto que no sé de ti, de tus calaveras bailarinas. Te extraño sin tenerte nunca, quiero que me abraces, que intentes desnudarme otra vez, otra vez sin resistencia. Extraño tus manos con las mías, que las pongas en mi cara, extraño morderlas, y a tu boca. No te conozco (extraño), no sé a qué juegas con abrazos largos de latidos comprometedores, pero te beso las manos en este silencio, y me sonrojo en los cristales de tus ojos, en las tertulias susurradas al oído, en aquel balcón lluvias de nuestro siempre mojado mes.

3er Intento (un cuento trágico de todos los días)

Una mujer delgada de unos 32 años entra a su casa, aparenta haber llegado de su trabajo. Saluda a su perrito salchicha, suelta su cartera azul, y se percata que la puerta de su cuarto está semi-abierta (con la condición de obsesión compulsiva de su esposo, esto le parece muy extraño). Entra a su cuarto (como respondiendo acertijos) y sobre la “coqueta” encuentra una nota que lee; “Querida Rosita: Vivir contigo nunca fue fácil, pero estábamos enamorados y así se dio. Verte despertar por las mañanas era mi droga favorita; tu piel tan blanca y desnuda, los lunares de tus hombros, tu pelo enmarañado estrangulando tu largo cuello, tus pies buscando abrazar los míos, y la media sonrisa justo antes de abrir los ojos. Era impresionante. Sí, las mañanas eran una delicia, todo contigo al principio. Pero entonces pasó el tiempo, y nos hicimos distantes. Tus ojos devolvían reflejos vacíos, y ya no buscabas el roce de mi antebrazo. Está bien, nunca pensé que duraría para siempre, pero tampoco espe...