
estaba tirado en el suelo, con las agujitas de marfil cociéndole la espalda. estaba hilándose el pelo, estaba curándose las manos con almívar, lo hacía todo desde la misma esquina de castigo, y esperaba que una sombra le acercase el cambio, que llegara a darle los brazos, a cubrirlo de ojeras estiradas del cansancio. ya no estaba muy seguro de las faltas, recordaba el grito, le latía el muslo, la cadera, la mejilla izquierda, sonrojado.
recordaba
que las lágrimas
ardían como
caminitos
de cera
ca
lien
ti
ta.
no había sana,
(sana curita),
solo la espera de una respuesta de chanclas piadosas,
cuando la calma llenara su pecho contraido.
después de que sus ruidos se hizo uno,
y cuando se hizo ausente, entonces, sólo entonces
vino abuela,
con los brazos y los ojos
buscando frentes qué besar.
Comentarios
gracias!
*Noreangélica
¡Gracias a Dios por tan prolíferas palabras y descripción!
Un saludo.
-J