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Arrodillada en la arena


Arrodillada en la arena, con el atardecer de frente y el golpe burlón de un mar decidido, desaparezco, y me vuelvo viento… Me vuelvo suspiros y sollozos mojados, agotada de tanto luchar en vano, de querer salvar a alguien que no quiere ser salvado… De buscar a alguien que no quiere existir, que dejó de existir, que nunca fue… Mis ojos pueden ver sus propias lágrimas pues mi cabeza mira hacia la arena que me sepulta y me acaricia, entonces mi mundo es constantemente borroso, como siempre lo fue, pero ahora en vida… Siento morir frente a esa playa donde nací, muero de amor, por lo cual viví, respiro desafíos inexistentes, respiro sin saber por qué. Y amé como yo sola, pero al fin y al cabo amé y estoy agradecida, pues ay de aquellos que no han amado y viven toda la vida, ay de aquellos que viven toda la vida sin haber sido amados… Suspiro y esta vez con las rodillas entumecidas miro al cielo, y las lágrimas de los ojos me bajan al cuello, me arden como me arden los ojos, y grito de un dolor que no puedo medir, que no parece tener fin… Y me acuerdo de su cara como si midiera la mía, y perdido en silencio observara mi agonía, y me acuerdo de sus manos como si me tocaran, y las siento por todos los poros de mi piel donde anduvieron, y aún siento su aliento en mi cuello, y el frío en mi espalda como respuesta a sus juegos… Levanto la mirada como si lo fuera a ver, pero sólo veo a mi hermoso atardecer de achiote dorado en el borde de la playa, y la última luz de la noche se desparece como despidiéndose, y me pide que queme mis recuerdos con él… Del pecho, fuego llega a mi garganta, y mi sangre corre con menos timidez, mi mandíbula se muerde por crear desafíos, y mi corazón agitado se niega a olvidar… Empieza a salir la luna, y me agarro a la arena con mis puños como quien no se quiere ir, me envuelvo en una rabieta de inocencia infantil, y me acuesto de lado en una pose fetal, sigo llorando como si por eso volvieran sus ojos a los míos, como si fuese a escuchar mis gritos… me acuesto boca arriba con dos lagunas en los ojos y me quedo embelesada mirando a las estrellas, embriagada con todo lo que me pertenece esta noche, todo lo que no me parece suficiente… ya no respiro porque ya no me acuerdo de que es necesario, pero una brisa me arrebata el silencio… Una brisa que me trae su perfume en tiempos de locura, pues hoy la luna es diosa y se le puede ver el cuerpo sin la más mínima interrupción, hoy es llena y todo me debe rimar con él porque debe estarla observando en algún punto de su pasión… Y mirar la luna hoy es tremenda maldad para alguien que, como yo, quiere olvidar… La arena a mi alrededor se ha vuelto más fría, ya no me busca abrigar, pero el viento es insistente y me la echa en cima, el viento que como yo, es testarudo, fue el único en quererme acompañar… ojalá se acuerde que le he mandado el eco de mi voz más de mil veces en canción, ojalá se acuerde que mas de mil canciones se escribieron por él, ojalá sea agradecido… mis ojos se van cerrando lentamente mientras la playa es testigo, mi boca se va llenando poco a poco de sales que quieren ser canción cómo tú, para ti… y yo me voy preguntando porqué me apetecería hacerte daño de por vida… o darte vida por daño… me siento de nuevo en la orilla de esa playa, ya de noche y con coquíes en las palmas, miro a mi alrededor con frío, y me muerdo los labios inferiores… me pongo las manos en la cara y siento que lágrimas frías se les cosen, es increíble ver el mundo entre los dedos… me despego las manos como quien no se quiere dejar ver, y sin fuerzas me trato de levantar, mi cuerpo está entumecido, como los días que me levantaba de las noches que le pertenecía, esta vez, con menos energía y sin euforia alguna…Mareada por las sales y la marea, siento que la cabeza me pesa y que mi cuerpo se quiere dirigir al agua, pero yo sé que lo que quiere es escapar, y yo no soy fugitiva… Así que vivo, y viviré, sin entender de razones porque poco me sirven, así que poco quiero saber… Extrañaré sus labios por que los quiero besar, pero realmente no, sólo quiero volver atrás, y volver atrás involucra demasiadas cosas, así que no quiero nada, nada que me puedan dar… nunca de todas maneras… Vuelvo la vista hacia mí, adonde siempre ha de estar, para no verlo si vuelve a pasar, ¡para que no me vuelva a ver tampoco más!...

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