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Mi conversación con el lector


Buscando qué decir no digo nada, y así paso unas horas, describiendo mi alrededor, sin percatarme que hay más para escribir con lo que está pasando adentro...Y digo unas pocas palabras para disimular que respondo, que por mis venas corre un líquido espeso y caliente, y que es por eso que puedo sentir y reaccionar; Pero me quedo inmóvil por esos segundos contados, y fueron tres... para que luego saliera un suspiro que afectara el ambiente en que morábamos. Defendiendo que el mismo silencio es una reacción, que bien podría mover más que mil palabras juntas, se me han quitado las ganas de hablar para así no llevarme mi propia contraria, y aun sabiendo que como consecuencia dejaré que te inventes lo que pienso, y que de seguro, nunca sepas la profundidad de las cosas...
Y comentan que he permitido que te burles de mí, pero no saben...
Insisten con su inefable popularidad llena de calumnias, que eres tal cual piensan,
pero no es verdad... Porque ni si quiera yo que te tengo cerca sé de qué te tratas... Y nunca me atrevería a juzgar. Para mí ni uno mismo se llega a conocer, así que este tipo de juicio es relativo por excelencia. Y nuevamente, para terminar lo que ya me compromete...
Buscando qué decir no digo nada, y así paso unas horas, hasta que me da por escribirte y me salen las mejores palabras, que aun sin hablarlas afectan el ambiente en que moramos...

Lunes, 8 de noviembre de 2004 Astrid J. Lugo (pp)

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