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Entradas

"Santa Inquisición"

Estar bajo tus brazos es someterse al obligado persignar de tu crucifijo.] Es sentir en compases dobles de notas negras el arañar frío de sus puntas.] Yo abro los ojos, me río como las brujas que enfrentaban la inquisición, amarrada al tronco, destinada a la hoguera. Y a mordiscos, a carcajadas, espero castigo.

El perro y su ciego

El perro miró a su ciego. Tres veces el ciego lo golpeó con el palo. El perro miró a su ciego, en vez de ser su esclavo hubiera preferido morder la mano que le alimentaba. El ciego le gritó al perro, el perro no entendió, pero sabía que quería ir a casa, no se movió. Por un instante contempló la idea de abandonarlo allí en medio de la avenida, estaban amarrados, uno del otro. El ciego estaba desesperado. El perro pensaba que el ciego se merecía la frustración de no poder ir a donde quería, él nunca lo podía hacer. El perro se dio cuenta que aquel viejo era ciego. El ciego lloraba mientras golpeaba al perro, el perro no se movió, no hizo nada. Un carro sin frenos. AJL (Foto: Rembrandt de Tobías padre, ciego con el perro)

Invasión

Una espuma de oscuridad y silencio me invade el cuerpo. Como agua llegando al cuello, como muerte lenta, a c e l e r a d a. Entre, sentir (no siento nada), escucho: ralladura, los huesos. Frío. Insuperable fantasma de fatiga orgánica; no tengo sino trazos de hilos, deshilados a la fuerza, orina guardada en la vejiga, se retiene, me pudre. Siento tristeza de cuerpo, miedos de cintura, cintura y nada. Tengo un escape, un agujero por donde sale la amargura, la cordura, ríos de sangre coagulada. (Siento y no siento nada) Se repite en mis oídos, sudor de aguas negras que secan mi cara. Ojos que escupen lejos la agonía de estar vivos, los siento y siento cinturas, cientos y no siento nada, sino silencios, deshechos, silencio, la carne maltrecha que quiere morir aquí. No siento sino cientos de cinturas sentadas sacándome a vómitos el poco aire que me queda. Aquél extremo de la cavidad de mi cuerpo ya no existe, se me ha torcido hasta la conciencia de consumirme. (Foto por AJL)
A mis amig@s, enemig@s e indiferentes: Los invito a leer y escuchar a compañ@ros escritor@s en la revista Agentes Catalíticos : http://www.cataliticos.com comenten ;) AJL postdata: den un vistazo a mis "pasillos oscuros".

Mi graffiti

La última vez que rozó mi piel con la tuya quedó en carne viva ( y eso que no tenías astillas ni clavos por fuera) , la última vez fue la primera. Todavía me arde el sol, el viento y los pedazos de vidrio que chocan conmigo. AJL (foto de escena de la película "Psycho" 1960)

Intervención:

La Asociación de Escritores Universitaros les Invita a: "Los paños sucios se tienden en la casa..." Intervención callejera de poesía y cuento. Lugar: Plaza Salvador Brau (frente a la Universidad Carlos Albizu, la de las sillas de dominoes) Hora: 5:00pm

última guagua de la poesía

Sara (de la serie de Profesionales)

Se llevó las manos a la boca, a sacarse el diente que colgaba de la punta de sus labios. Se lo puso debajo de la axila, abrazándolo, sabía que pronto no lo volvería a ver, que lo perdería en cualquier momento. -¨Sara despierta, ya amaneció¨ Chango, que dormía al lado de ella, la había despertado, él apestaba a cebolla, no se bañaba en días, quizás más. Ella se toca la boca para sentir la ausencia de su diente, todavía duele, se le aprieta el pecho, tiene miedo de buscarlo bajo su axila, se toca, lo encuentra, enseña feliz su parcial dentadura, toma el vaso de Burguer King, mete su diente, se pone las chanclas: -¨Chango, ¿Cuál es la que me toca hoy?¨, Chango se había metido la tecata hace menos de tres minutos, estaba colgando de sus piernas; -¨ay cabrón, pues yo cojo la luz frente a la yupi¨, Chango hizo que entendió con los ojos en el cielo. Sara, 28 años, Facultad de Administración de Empresas, hoy, administra su propia esquina su mejor vena está en el tobillo izquierdo, dice ella.

Para un nómada

Vienes del sol, y cuando me tocas siento que exprimes un poco mi poca dulzura. No te conozco, y parece que mirase los ojos más grandes, llenos de silencios, de risas, de arrugas y esquinas: si me besas, me quemas, me haces recordar que hay tanto que no sé de ti, de tus calaveras bailarinas. Te extraño sin tenerte nunca, quiero que me abraces, que intentes desnudarme otra vez, otra vez sin resistencia. Extraño tus manos con las mías, que las pongas en mi cara, extraño morderlas, y a tu boca. No te conozco (extraño), no sé a qué juegas con abrazos largos de latidos comprometedores, pero te beso las manos en este silencio, y me sonrojo en los cristales de tus ojos, en las tertulias susurradas al oído, en aquel balcón lluvias de nuestro siempre mojado mes.

3er Intento (un cuento trágico de todos los días)

Una mujer delgada de unos 32 años entra a su casa, aparenta haber llegado de su trabajo. Saluda a su perrito salchicha, suelta su cartera azul, y se percata que la puerta de su cuarto está semi-abierta (con la condición de obsesión compulsiva de su esposo, esto le parece muy extraño). Entra a su cuarto (como respondiendo acertijos) y sobre la “coqueta” encuentra una nota que lee; “Querida Rosita: Vivir contigo nunca fue fácil, pero estábamos enamorados y así se dio. Verte despertar por las mañanas era mi droga favorita; tu piel tan blanca y desnuda, los lunares de tus hombros, tu pelo enmarañado estrangulando tu largo cuello, tus pies buscando abrazar los míos, y la media sonrisa justo antes de abrir los ojos. Era impresionante. Sí, las mañanas eran una delicia, todo contigo al principio. Pero entonces pasó el tiempo, y nos hicimos distantes. Tus ojos devolvían reflejos vacíos, y ya no buscabas el roce de mi antebrazo. Está bien, nunca pensé que duraría para siempre, pero tampoco espe...

Manifiesto

Encontraré dónde escribir, detrás de tu frente, entre tus dientes, por el grito adolorido de placer, tal vez allí encuentre papel. Cuando los suspiros dejen de hacer flotar las “plumas”, encontraré, entre el sudor del camino, ratones viejos que me enseñen palabras “nuevas”, y a seducir cucarachas con escombros o azúcar… Encontraré el lugar donde se mezan los falsos, donde lo sUbLiMe sea mediocre, espero tan sólo que sea ahora, lo espero gritando. AJL

Cruces

Cruza tu mirada y la mía, si lo permites, que cruce, si lo permito... cruzamos si se da espacio, el tiempo, la sombra, el sentir cruzado o...cruzar, por necesidad o por impulso, pero cruza. exprime el sudor de los labios, mis palabras si cruzan entre dientes. Pero mátame y miénteme de nuevo, di que no cruzas... pero cruza, como el viento entre mis piernas, bajo mis faldas... terca todavía con falda... crúzame, atraviésame, como el campo recién cortado y liberado de angustias, súrcame, de enojos con vanagloria inmerecida, no te canses ahora de apuñalarme el pecho, una y otra vez… Crúzame, como al mar, navégame humedecido, supérame, a mis olas, las que forcejean contigo… no te des más por vencido, ni te asustes tanto si te provoco, ¿te provoco?. Traspásame si puedes más, con tu filosa luz, procura que muera del golpe, si pasas, traspasa, déjame un hueco imposible de coser, la sangre imposible de calmar… ¿cruzas?... AJL

Te busqué

Te busqué, caída entre el discurso del porqué, y los por cuántos. Te encontré amarrado a la columna del teatro, de los que se hacen fuertes con el golpe. Con los pañitos atados a la cara y las muñecas entumecidas llamando al filo. Estuve, entre el sucio patíbulo de ecos malhablados, y con ellos, canté su canción, de quejas y elefantes de telarañas. Me sequé el orín de los pantalones al verte, un poco por el bochorno te enseñé los dientes, a ver si querías un beso. Tú, no te diste cuenta de nada, ni yo lo quería pero te busqué, y ajena al cambio, me limité a vivir sin saber qué era. Dejé de buscarte. -AJL

Amigo...

-Una de estas tardes calurosas en Guaynabo, Puerto Rico, frente a mi computadora (mi cómplice), a las 5:16 pasado meridiano, Viernes, 2 de junio de 2006… Amigo… Luego del silencio te escribo, y las palabras me fluyen como siempre contigo, como si la misma miel llevara sus intenciones. Amigo, y que fortuna que así lo seas de mí, pues un corazón como el tuyo es muy difícil encontrarlo (entre la marea de locos y los desagradables traidores, que tú y yo sabemos que hacen tanto daño). Lo prometido es deuda, y entre caricias ingenuas y palabras susurradas, estaba esta carta. Quería decirte que feliz me concibo en tus brazos si de un momento a otro me encuentro, tu pecho históricamente me ha servido de consuelo, ya sea tarde en la noche, cuando mis lágrimas humectaban mis ojos y marchitaban mi cara, o en cualquier momento del día si por causalidad te encuentro y la mirada se me llena de carcajada… entonces, te abrazo como es costumbre y doy pie a ese espacio del universo que es sólo nuestro… ...
Algo de Mi

"La iglesia" y "el agua del Papa"(el que no era Nazi...)

Fue aquella noche que se hizo mañana... Tal vez aquella tinta que "purpureaba" nuestros labios, susurró inconciencia en nuestras lenguas... Pero, para mí fue más que eso, estaba todo tan puesto, tan perfecto, quizá, como mandado a hacer. No escribo esto para que te sonrojes, más bien, para en silencio, no dejarlo ser un recuerdo; para que pase a discutirse mas allá de nuestras miradas. Quiero recordarte como aquella noche, cuando poco a poco, te atrevías decirme con claridad lo que pensabas; cuando te atrevías a clavarme los ojos, unos segundos atrevidos... Cuando te atrevías a respirarme más de cerca, con la agonía infantil de un pudor extraño que ahogaba al deseo. ¿Tus besos? esas manos ajenas que adornaban mi cuello, que me erizaban los sentidos... No sabía qué esperar, y a la vez no esperaba nada... Recuerdo nuestro dilema (uno de ellos), aquel edificio al que yo insistía darle un carácter religioso, a mi derecha, y a tu izquierda, según nos encontrábamos... ¿Morboso, en ...

A las voces televisivas:

Que las voces televisivas que transmite el imperio digan lo que quieran, a los oídos del pueblo puede llegar cualquiera, pero no a su corazón. Que los gemidos desesperados de nuestra clase obrera sean los protagonistas, quienes siembran valor, cosechen revolución. Somos nosotros los mismos que inflamamos ante la injusticia, a los que los ojos se les llenan de ardor. Quienes igual que la lluvia dan vida, sacamos la sucia mentira que enferma al mundo. Que nuestros ojos abiertos alumbren la resignación colectiva, y nos hagan ver que hay espacio para más historia. Que nuestros pasos firmes soporten las piernas que tiemblan, y construyan el camino que haga falta. ¡Nuestras voces decididas romperán al fin con el miedo!. ¡Digan lo que quieran!, ¡vuélvanme invisible!, no importa lo que hagan, el pueblo nos recibe, el pueblo nos invoca, nos llama, nos provoca. ¡Compañeros, ilústrense, tomen las armas del pensamiento!, para actuar más que con el sentimiento, con la conciencia, con el fundamento....

Arrodillada en la arena

Arrodillada en la arena, con el atardecer de frente y el golpe burlón de un mar decidido, desaparezco, y me vuelvo viento… Me vuelvo suspiros y sollozos mojados, agotada de tanto luchar en vano, de querer salvar a alguien que no quiere ser salvado… De buscar a alguien que no quiere existir, que dejó de existir, que nunca fue… Mis ojos pueden ver sus propias lágrimas pues mi cabeza mira hacia la arena que me sepulta y me acaricia, entonces mi mundo es constantemente borroso, como siempre lo fue, pero ahora en vida… Siento morir frente a esa playa donde nací, muero de amor, por lo cual viví, respiro desafíos inexistentes, respiro sin saber por qué. Y amé como yo sola, pero al fin y al cabo amé y estoy agradecida, pues ay de aquellos que no han amado y viven toda la vida, ay de aquellos que viven toda la vida sin haber sido amados… Suspiro y esta vez con las rodillas entumecidas miro al cielo, y las lágrimas de los ojos me bajan al cuello, me arden como me arden los ojos, y grito de un do...